Hablamos con Luisa Alli
Luisa Alli Turrillas tiene una amplia trayectoria en el mundo de la comunicación y la reputación. Es actualmente secretaria general de la Fundación Instituto Hermes y ha sido presidenta de la consultora de comunicación y asuntos públicos KERAB Iberia así como directora de comunicación de IKEA en España. En 2019 y 2021 fue reconocida como la directora de comunicación más admirada de España, según el estudio PR SCOPEN y una de las 100 mujeres más influyentes de España (ranking las top 100 mujeres líderes, mujeres y cía). Alli ha sido, además, presidenta de la Cámara de Comercio Hispano-sueca y vicepresidenta de la junta directiva de Dircom (Asociación de Directivos de Comunicación), así como senior advisor de la Confederación Empresarial de Navarra (CEN).
Ha desarrollado parte de su carrera profesional en Vocento, como directora de Comunicación entre otras responsabilidades y también como periodista en elmundo.es. Asimismo, forma parte del Consejo Asesor del máster en Reputación Corporativa de la Universidad de Navarra donde también es profesora invitada, trabajo que también ejerce en la Universidad Europea y en EAE Business School. Alli es licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra y Women Executive Program – Proyecto Promociona- por ESADE Business & Law School. Ha sido becada por la Fundación Rafael del Pino para cursar un programa sobre sociedad civil y otro sobre liderazgo global en Harvard Kennedy School.

La diversidad como aprendizaje continuo
Para Luisa, la verdadera revelación de la diversidad ocurrió cuando comprendió que no se trata de concebirla de bloques predefinidos, sino que se manifiesta en las pequeñas particularidades de cada individuo. La diversidad dejó de ser simplemente un tema de conversación para convertirse en la búsqueda de lo especial que cada persona puede llegar a aportar. Un ejemplo clave de esta reflexión ocurrió durante su primera evaluación de liderazgo, cuando fue calificada con un 7, una nota que le sorprendió. Aunque el feedback que recibió de su jefe fue generalmente positivo, se le indicó que la calificación no alcanzaba el mínimo esperado por la empresa y que debería superar el 8. Este comentario impulsó a Luisa a formarse y adquirir herramientas para gestionar la diversidad y aprender a lidiar con las necesidades individuales de sus empleados. Sin embargo, cuando pensó que había avanzado en la dirección correcta, un miembro de su equipo le comentó que su ambiente de trabajo era muy triste, lo cual la motivó a esforzarse aún más. Luisa entendió que la diversidad es un proceso de aprendizaje constante, algo que quedó reflejado en el obsequio que le dio su equipo: un árbol, símbolo del crecimiento compartido.
Una situación que no salió como Luisa esperaba fue la dificultad para lograr que una de las integrantes de su equipo se sintiera integrada, lo que finalmente conllevó a que dejara la empresa. Luisa consideró que este fallo fue culpa suya, ya que no logró comprender las necesidades de la persona, especialmente porque ella provenía de otro país. En este caso, Luisa intentó establecer un diálogo para entender mejor las expectativas y necesidades de su colaboradora, mientras trabajaba con el resto del equipo para fomentar el compañerismo. A pesar del resultado, esta experiencia le enseñó valiosas lecciones sobre la importancia de la empatía y la adaptación en un entorno diverso.
Puedes disfrutar de la entrevista completa en el siguiente enlace: https://media.uc3m.es/video/674081139ab8c95d861ef462